Cómo tener más paciencia con los hijos

Esto es lo que nos descubre edukame en su revista “El método de la paciencia con hijos”. Una revista de 60 páginas donde nos enseñan cómo conseguir más paciencia con nuestros hijos (por un precio que bien merece la pena).

Revista el metodo de la paciencia con hijos

En ella nos enseñan a involucrar a nuestros hijos en la resolución de los conflictos que surgen a lo largo del día, dirigiendo la escena desde la calma y no desde la agresividad que nos provoca el estrés, la frustración, la soledad, la falta de recursos y tantos otros motivos que hacen que actuemos contra nuestros hijos (hiriéndoles física o verbalmente) y nos sintamos luego tan culpables por ello.

Cuales son las causas que nos hacen perder la paciencia, qué debemos cambiar en nuestro interior para conseguirla, qué ocurre cuando la perdemos y cómo evitar dañar a nuestros hijos por ello, son algunas de las claves que nos descubren.

A diferencia de otros textos, este está escrito por alguien que ha pasado por esto y ha aprendido a gestionarlo:

La energía que intentaba reprimir para no mostrar era la de
mi cansancio que me hacía sentir “que no podía”. Me veía cansada
y agotada hasta tal punto que, muchas noches con mis
hijos, solo veía trabajo y trabajo: atender todas sus necesidades
y peticiones como baños, cenas, comprar, lavadora, preparar lo
de mañana, etc. Pero en lugar de atender esa emoción en mi, la
escondía con el objetivo de que desapareciera pues al fin y al
cabo todo ello pertenecía a mi rol de madre. Lo llevaba bajo control
hasta que aparecían las malditas manchas, que me servían
de válvula de escape para descargar tanta retención (catarsis).
Pero claro, no era la mejor forma, pues era una salida muy destructiva
para mis hijos y que luego a mi me hacía sentir fatal.

Un texto lleno de ternura hacia las madres y padres que, a diferencia de lo que pueda parecer en esos momentos de “locura”, quieren a sus hijos por encima de todo.

Aprender a pedir ayuda (truco 8)

Una buena relación se basa en la comunicación. Y una buena comunicación se basa en la sinceridad. Por eso, para que existan buenas relaciones (familiares y de amistad) es fundamental que aprendamos a expresar nuestros sentimientos y necesidades.

A menudo pensamos: “con lo cansada que estoy ya podía mi pareja ayudarme más” “ya podían los abuelos llevarse a los niños una tarde” ” a ver si los niños recogen un poco”. Y pensamos que es tan evidente que debería pasar por sí solo. Así que, cuando no pasa, nos sentimos resentidas con ellos.

Pero no sabemos lo que pasa por la mente de los demás, al igual que nadie sabe lo que pasa por la nuestra. Y, aunque la empatía consiste en ponerse en el lugar del otro, no siempre ocurre como queremos.

En ocasiones, sí llegamos a decirlo en voz alta: “cariño, necesito más ayuda por tu parte”, “abuelos, cuando queráis os podéis llevar a los niños a pasear”, “niños, tenéis que ayudar en casa”. Y cuando no ocurre, nos frustramos aún más y nos preguntamos ¿qué pasa? ¡si ya lo he pedido!

Sin embargo, esto tampoco es buena comunicación. Dependemos de nuevo de la empatía para que el otro sepa cuándo y cómo debe actuar.

Así que no nos queda más remedio que ser concretas: “cariño esta noche necesito que te levantes cuando llamen los niños”, “abuelos ¿mañana podéis recoger a los niños y traerlos a las nueve?”, “niños, antes de cenar recoger vuestra habitación”.

De esta manera nadie tiene que suponer nuestras necesidades. Todos saben lo que deben hacer y les damos la oportunidad de ayudarnos o expresar sus propios deseos o necesidades.

Y es que las suposiciones no tienen sentido. A veces, si lo hablamos, nos damos cuenta de que lo que pensábamos no era exactamente lo que estaba pasando. Sin embargo, lo hemos sufrido igual que si fuera verdad. ¿cuantas veces no hemos “supuesto” que alguien había sufrido un accidente porque llegaba tarde y luego venía con una explicación de lo más normal? Pues las secuelas del sufrimiento que provoca ese pensamiento son las mismas que si hubiera pasado. Así que nos hacemos más viejas y matamos más neuronas de las necesarias.

Si lo que conseguimos pidiendo ayuda es una excusa es un buen momento para hablar de ello (con niños o adultos) y hacerles ver el sobre esfuerzo al que estamos sometidas, la frustración que sentimos o la necesidad de descanso físico y emocional.

Y si aún así no lo entienden… enséñales este vídeo:

 

¡Feliz sábado!

Cómo elaborar un menú semanal familiar

Ahora en veranito, más que nunca, necesitamos tiempo para estar con nuestros hijos y aprovechar el buen tiempo. Y organizarnos en la cocina nos ayudará a conseguirlo, además de cuidar nuestra salud y nuestra economía.

Lo primero que hay que tener en cuenta para elaborar un menú semanal familiar son los grupos de alimentos y en qué proporción es aconsejable consumirlos.

A continuación os detallo cada grupo con algunos consejos:

LEGUMBRES: 2 veces a la semana

Como plato único y otras dos como guarnición (habas, guisantes, judías verdes).

Si las compramos ya cocidas, debemos lavarlas bien para eliminar los conservantes que vienen de fábrica.

CARNES: 3 veces a la semana

Alternando entre carne de ave, de cerdo, conejo y carnes rojas (vaca, cordero o buey). Esta última habrá de consumirse al menos una vez a la semana.

PESCADO: 4 veces a la semana

Alternando entre blanco y azul.  La proporción para un adulto sano es de dos blancos y dos azules.

Se recomienda que los niños y las embarazadas consuman pescados azules de pequeño tamaño como sardina, anchoa, arenque, caballa, salmón, trucha marina, jurel, cazón, anguila, boquerón, salmonete, palometa, atún blanco (y de lata)… por su bajo contenido en mercurio (altamente contaminante). Así que descartaremos los grandes como el emperador o pez espada, atún rojo, o lubina para un menú familiar.

ARROZ o PASTA: 4 veces a la semana

Como plato principal. Pudiéndose sustituir cada ración por dos guarniciones.

El arroz y la pasta tienen un alto porcentaje de almidón, imprescindible para el organismo. Por eso es muy importante no lavarlos, pues lo eliminamos. Para las ensaladas, lo mejor es cocerlos con antelación y dejarlos enfriar a su aire (con un chorrito de aceite para que no se apelmace).

HUEVOS: 2 ó 3 veces a la semana

Pudiéndose consumir 1 ó 2 más en diferentes guarniciones: mayonesas, picadillos, revueltos…

VERDURAS: 3 piezas al día

Una de las piezas debe ser cruda y otra o la misma será de hoja verde.

Se considera una pieza de verdura aproximadamente un cuenco.

FRUTAS: 2 piezas al día

A ser posible, una de ellas será cítrica (naranja, pomelo, mandarina, limón, lima). Para conseguir consumir uno todos los días, podéis probar a cocinar con ellos.

Los cítricos consumidos tras las comidas principales mejoran la absorción del hierro y queman parte de las grasas consumidas. Aunque hay quien dice que se debe consumir la fruta separada de las comidas. Yo por si acaso alterno las dos teorías. Cada cual elige.

Se recomienda lavar la fruta y la verdura con esmero o pelarla por su alto contenido en pesticidas.

PATATAS: 1 vez al día

Dado su alto contenido en hidratos de carbono y almidón, se aconseja su consumo a diario.

LÁCTEOS: mínimo 500 ml de leche al día (a partir de un año de edad) o derivados

Si algún miembro de la familia anda bajo de hierro, conviene no consumir los lácteos hasta dos horas después de las comidas principales, por lo que se consumirán en desayunos, aperitivos y meriendas fundamentalmente.

 

Teniendo en cuenta todo esto, podemos hacer un primer boceto como este:

paso 1 elaboración menú

Y empezar a rellenarlo así:

paso 2 elaboración menú

A partir de aquí, y según las recomendaciones, iremos añadiendo las guarniciones y los primeros platos:

Paso 3 elaboración menú

Y ahora añadiremos desayunos y meriendas para completarlo:

menu semanal familiar verano

Todo lo que aquí os cuento está basado en diferentes estudios que he ido recopilando a lo largo del tiempo y es en lo que me baso para crear mis propios menús.

Si te ha sido útil la información, sólo te pido un minuto de tu tiempo. Déjame un comentario en el que me cuentes de qué tema te gustaría saber más en estos momentos para mejorar tu maternidad. Puede ser que necesites información sobre cómo alimentar de forma adecuada a tu familia, o que necesites organizar mejor tu tiempo o tu casa, o que busques técnicas de autocontrol o control del estrés o de la frustración, o quizás tienes dudas sobre la crianza de tus hijos, o te gusta probar nuevos trucos de limpieza o nuevas recetas para tus peques, o quizás te gustaría tener un resumen de esos libros de maternidad y crianza de los que todo el mundo habla y nunca tienes tiempo de leer… Las posibilidades son infinitas.

Cómo enseñar a los niños a no pegar (truco 6)

Los niños, desde que tienen 1 año y a veces menos, demuestran su frustración pegando.

Aún no saben hablar y pegar manotazos o patadas porque no consiguen lo que quieren es el único camino que conocen para expresar su rabia.

Si cedemos a sus demandas les enseñamos que es un buen método para conseguir sus propósitos. Así que normalmente lo que hacemos es regañarles airadamente e incluso pegarles para demostrarles que no consentimos la agresión.

¿Y qué conseguimos con esto? Por un lado generamos más rabia y frustración que no saben canalizar de otra manera, así que se vuelven aún más agresivos. Y por otro, les enseñamos que cuando queremos algo lo conseguimos pegando y/o gritando, cuando lo que queremos es enseñarles lo contrario en realidad.

Quizás nosotros tampoco aprendimos otras herramientas para canalizar nuestra frustración. Y no hay nada más frustrante que no conseguir que un niño haga lo que queremos ¿verdad? Algo en teoría muy fácil y en la práctica… no tanto.

Así que lo que podemos hacer es convertir una situación tensa en una tranquila ¿y cómo se hace?

Cuando son muy pequeños aprenden por repetición, así que les repetiremos tantas veces como haga falta que “no se pega”. Cogeremos su mano y acariciaremos con ella a la persona agredida (que puede ser una misma) para tornar el momento en algo agradable. Si la frustración ha sido pequeña, con esto bastará. Si  ha sido algo más fuerte y no le dejamos desahogarse pegando, romperá en llanto. Esta es una buena herramienta para dar salida a la frustración. Abrázale (si quiere) mientras lo hace. Cuanto más intensa haya sido la emoción, más tardará en calmarse. Es importante dejarle llorar hasta que se calme solo y no darle a entender que llorar es algo malo (sea niña o niño). Veréis que después estará tranquilo y volverá a jugar como si nada hubiera pasado.

Si persiste en agredir, habrá que inmovilizarle (con cariño) para que no haga daño. Intentará patalear y pegar con más fuerza así que debemos ser firmes y pacientes, procurando no alterarnos. Recuerda respirar antes de actuar.

Lo repetiremos día tras día hasta que cese. Pueden pasar semanas e incluso meses y merecerá la pena, pues el resultado perdurará durante toda la infancia.

Si el niño es más grande y no le hemos dejado llorar o pega a menudo, será más trabajoso. Con paciencia lo conseguiremos igualmente.

El truco está en tener claro (sin lugar a dudas) que:

  • Pegar no es algo permisible bajo ningún concepto.
  • El niño pega por frustración. No consigue lo que quiere y aún no sabe cómo conseguirlo. Puede ser por algo momentáneo como un juguete o alguna necesidad encubierta: Quiere que le hagan más caso y sabe que si se pelea lo conseguirá o quiere llorar por algo ya pasado pero no pudo o no se le permitió y sabe que si hay conflicto terminará llorando o quiere tener el poder delante de alguien más débil pues siente que los adultos tienen demasiado poder sobre él… Los niños tienen muchas necesidades encubiertas y es importante estar atentos en el momento de la agresión para intentar descubrir cual es.
  • Con violencia (verbal o física) no se resuelve el problema sino que se enseña a perpetuarlo.
  • Llorar es una buena herramienta para desahogar la rabia y la frustración (ya sea niña o niño).
  • Ceder o no ceder a sus demandas dependerá del momento y de la demanda y no de la intensidad con que lo pidan. Con el tiempo aprenderán a manejar su frustración y es algo que deben aprender.
  • La educación emocional es la mejor vía para educar niños felices.

 

Si te ha sido útil la información, sólo te pido un minuto de tu tiempo. Déjame un comentario en el que me cuentes de qué tema te gustaría saber más en estos momentos para mejorar tu maternidad. Puede ser que necesites información sobre cómo alimentar de forma adecuada a tu familia, o que necesites organizar mejor tu tiempo o tu casa, o que busques técnicas de autocontrol o control del estrés o de la frustración, o quizás tienes dudas sobre la crianza de tus hijos, o te gusta probar nuevos trucos de limpieza o nuevas recetas para tus peques, o quizás te gustaría tener un resumen de esos libros de maternidad y crianza de los que todo el mundo habla y nunca tienes tiempo de leer… Las posibilidades son infinitas. Solo será un minuto, anímate.

Cómo organizarse con familiares, amigos y/o vecinos (truco 3)

Si nos sentimos estresadas, agobiadas y/o abrumadas, una buena manera de relajarnos es buscar un poco de tiempo sin niños, para no hacer nada o para hacer las cosas que nunca podemos hacer con ellos delante.

 

¿Y cómo se hace? pensarás.

Pues bien, la opción más fácil es la familia. Podemos pedirle a las abuelas que se queden con ellos una tarde a la semana y programarnos alguna actividad. O una noche al mes que nos permita cenar fuera, recuperar un poco de intimidad con la pareja o dormir, si eso es lo que nos falta.

Otra opción son las hermanas o cuñadas con hijos. En ese caso podemos hacer un intercambio. Nos quedamos una tarde, una noche o, por qué no, un día en el campo con todos los niños, y otro día se quedan ellas. Así ganamos todas y el esfuerzo merecerá la pena.

Si no tienes familiares cerca, no te preocupes. Esto es algo cada vez más habitual y siempre hay opciones.

Amigas y vecinas con hijos de edades similares a los tuyos pueden resultar incluso mejor, pues los niños se ven muy a menudo y están acostumbrados a jugar juntos y a divertirse, por lo que requieren menos atención de los adultos a su cargo.

Lo importante aquí es programarlo con antelación para no desperdiciar el tiempo libre, ni liarnos con tareas cotidianas. Recuerda que esto lo hacemos para desestresarnos, no para planchar, limpiar o cocinar.

 

Otra forma de conseguir algo de tiempo es compartir tareas.

Seguro que hay alguna vecina que lleva a sus hijos al mismo cole que tú. Si una semana los lleva ella y a la siguiente lo haces tú, ahorráis las dos tiempo y energías. Y si tenéis que ir en coche, el ahorro es aún mayor. Esto vale también para las clases extra-escolares, para ir al parque, al cine…

Además, los niños aprenden a relacionarse con los adultos de una manera diferente cuando sus padres no están delante y eso les enriquece y les proporciona nuevas herramientas.

 

Si se te ocurren más tareas que podamos compartir con otras mamás, no dudes en comentarlas. Aquí os dejo algunas:

– Cada semana hace una un postre casero (si además aprovechamos para hacerlo con los niños cuando se juntan con vecinos, primos y demás, mejor que mejor).

– Cada día los niños hacen los deberes en una casa diferente, con una sola mamá solucionando dudas.

– Cada viernes se juntan varias mamás en una casa y mientras unas organizan pintura de dedos, plastilina, etc… otras se encargan de los más pequeños (esto no te da tiempo libre, pero te proporciona la oportunidad de jugar con tus hijos mayores mientras alguien cuida de tu bebé, por ejemplo).

Espero un montón de sugerencias. Animáos.

 

En un mundo en el que cada vez nos sentimos más solos, compartir es el camino.

Cómo organizar el día (truco 2)

Una buena manera de comenzar el día es haciendo una lista de todas las tareas que tenemos que realizar a lo largo de la jornada.

La mayoría de las personas que se organizan de esta manera lo hacen por prioridades. De lo más urgente a lo menos. Y es un buen método si tienes pocas cosas que hacer (algo que no nos suele suceder a las mamás).

A menudo la lista es tan larga que no se cumple entera y lo del final se pospone una y otra vez. Así, cosas personales como pintarse las uñas, ir a la peluquería o leer un rato no se hacen hasta que una uña se rompe, el flequillo no te deja ver o necesitas saber cómo funciona la cámara de vídeo.

Yo os propongo hacer una lista diferente, dividiendo las tareas de la siguiente manera:

– casa (limpieza, cocina, plancha, compra,…)

– hijos (transporte, aseo, juego,…)

– trabajo remunerado (si lo hay)

– personal (relaciones sociales/de pareja, deporte, aseo, ocio, relax,…)

Si somos realistas a la hora de escribirla y nos organizamos bien, conseguiremos hacer la mayoría de las tareas (o  todas) de cada grupo, equilibrando el día y haciéndonos sentir mucho mejor.

Aunque no es lo habitual, es verdaderamente importante dedicarse algo de tiempo a una misma para no sucumbir al estrés o a la frustración.

Sentir que no eres sólo madre, arreglarte un poquito, disfrutar con tu pareja y hacer vida social, hará que el exceso de tareas o la rutina sean más llevaderos.

Si a estas alturas te estás preguntando cómo se hace para sacar tiempo libre cuando no das abasto con todo lo que ya haces, te propongo seguir merodeando por este blog, donde encontrarás algunos trucos para conseguirlo y podrás compartir tus dudas.

Si por el contrario, ya lo has conseguido y eres una mamá sin estrés, que disfruta de la vida, te invito a compartir tu experiencia y enriquecernos a todas.

Si en lugar de eso, lo que quieres es hacer una crítica, comentario o sugerencia ¡adelante!

Sois todas bienvenidas.

Menú semanal familiar 1

Aquí tenéis un menú semanal familiar completo.

menu1

(pinchar para agrandarlo)

Esto os puede servir de base para elaborar vuestro propio menú semanal adaptándolo a los gustos familiares y al estilo de los cocineros. O si lo preferís, puedo ir añadiendo algunas de las recetas y lo probáis tal cual.

Si os fijáis, he puesto algunos platos con asteriscos para señalar cuales se pueden cocinar en abundancia para luego utilizar las sobras y cuales se elaboran con las sobras de la semana.

En el menú incluyo desayuno, media mañana y merienda para adaptarlo lo más posible a los pequeños de la casa, pues así os vale como menú infantil. Al hacer la lista de la compra debéis tener en cuenta cuales son las necesidades y los gustos de los adultos.

Poquito a poco iré añadiendo recetas para reutilizar las sobras, no tirar comida y además no cocinar todos los días, pues se trata de ahorrar tiempo y energías para dedicarlas a disfrutar de la maternidad y controlar el estrés. También os explicaré cómo se hace un menú semanal familiar para que sea equilibrado y sano, contando siempre con los niños. Aunque no soy ninguna experta, si he aprendido mucho leyendo y leyendo y probando una y otra vez con mis hijos hasta dar con lo que más les gusta. Y he de decir que por ahora tienen los dos un gusto de lo más variado y lo mismo comen carne que pescado, todo tipo de fruta y cantidad de verdura. Así que, algo estaré haciendo bien, supongo.

Si hay alguna mamá experta, la invito a añadir o rectificar todo cuanto quiera. Este es un blog pensado para compartir. Para dar, recibir y crecer.

Cuéntame ¿qué te parece?

Elaborar un menú semanal (truco 1)

Esto no es nada nuevo. Lo que pasa es que he encontrado muy pocas mamás que lo hagan y tiene numerosas ventajas.

La primera es que puedes organizar mejor la compra. La mayoría de mamás se quejan de la cantidad de veces que van al supermercado, donde se pierde un tiempo precioso y se vuelve más estresada de lo que se va.
Con el menú delante es mucho más fácil hacer una lista semanal completa. Si no olvidamos añadir también los productos de higiene y droguería, y algo más de picoteo por si se presenta alguien en casa, ahorraremos muchas salidas de última hora.

Otra de las cosas de las que siempre nos quejamos las mamás es de no saber qué hacer de comer. Al principio cuesta un poco y podemos pedirle ayuda al resto de la familia. Una vez que tengas 4 ó 5 menús preparados, ya te olvidas. Aunque siempre puedes ir retocándolos un poco para añadir nuevas recetas o productos de temporada. Eso ya, a tu gusto.

Además, si lo cuelgas en un sitio visible podrás descongelar por la noche lo del día siguiente o por la mañana lo de la cena, en vez de usar tanto el microondas. Es más barato y queda más rico.

Y por último, y no menos importante, conseguimos un menú equilibrado y sano, algo que a las mamás nos preocupa bastante.

¿Se te ocurre alguna razón para no hacerlo?

En la sección de recursos iré añadiendo menús, recetas, cantidades recomendadas para niños de diferentes edades y consejos para elaborar tu propio menú.

¿Sin estrés? ¿Cómo se hace?

Bueno, este es mi primer día como mamá bloguera y quiero empezar presentándome.
Mi nombre es Beatriz, tengo 38 años y soy madre de dos niños de 5 años y 19 meses.
Mi pasión por la lectura, la infancia y la búsqueda de la felicidad me han traído hasta aquí. Y supongo que por eso mismo has encontrado este blog tú también.
Durante estos 5 años de maternidad no he parado de leer, en los ratos que mis dos peques me han dejado, sobre todos los temas relacionados con ellos: educación, salud, alimentación, juego, desarrollo y… bueno, que os voy a contar que no sepáis. Si habéis llegado hasta aquí es porque buscáis tanto como yo.
Y entre toda esa información que he ido absorbiendo, he echado de menos un poco más de práctica porque, a la hora de criar a mis hijos, he tenido que ir probando y errando una y otra vez hasta dar con lo que mejor se adaptaba a ellos y a mí. Y a menudo me he sentido desbordada con tantas teorías que no conseguía compaginar con mi día a día. La casa, los hijos, el trabajo, la pareja, el ocio…
¿Cómo puedo tener paciencia si no duermo, tiempo para jugar si está la nevera vacía, una comida sana y apetecible si están con 40 de fiebre? ¿Cómo se puede abarcar tanto sin estresarse y seguir disfrutando de la vida?
Pues bien, creo que he ido encontrando algunos pequeños trucos que me han ayudado a hacer todo esto más llevadero. Y compartir mi experiencia y aprender de la vuestra es una forma más de ahorrarnos tiempo y energías para disfrutar plenamente de nuestra maternidad.
¿y tú, cómo lo haces?

* Cuando digo maternidad, también quiero decir paternidad. No os ofendáis, papás. Solo es cuestión de ahorrar tiempo.